Muchos padres consultan por llanto, pujo, gases, dificultad para la defecación, cambios en la frecuencia de las deposiciones, vómitos o dificultades durante la alimentación. A esta sintomatología se le llama: Trastornos digestivos funcionales pediátricos, los cuales comprenden un conjunto de síntomas gastrointestinales (GI) crónicos o recurrentes, no explicados por alteraciones estructurales o bioquímicas que interfieren en la calidad de vida del niño y su familia generando así cuadros de ansiedad en los padres.


Estos trastornos funcionales comprenden varias entidades y se clasifican por grupos de edades. En el grupo de los más pequeños o menores de 5 años podemos encontrar entre otros:

  • Regurgitación del lactante
  • Cólico del lactante
  • Estreñimiento funcional
  • Disquecia del lactante
  • Diarrea funcional
En la actualidad los Trastornos Digestivos Funcionales se pueden relacionar con factores de predisposición genética, ambientales, psicológicos y psicosociales que pueden interferir con la maduración e interacción entre el sistema nervioso y el gastrointestinal.

El cólico del lactante es un trastorno conductual en bebés de 1 a 4 meses de edad que presentan periodos prolongados de llanto y malestar difíciles de calmar y que generan gran ansiedad en los padres. Se desencadenan sin causa aparente y es más probable que ocurran sobre la tarde - noche. No está comprobado que el llanto esté causado por dolor abdominal u otro tipo de dolor. Se ha comprobado que el masaje y el balanceo rítmico en un ambiente relajado tranquilizan al lactante.

La disquecia del lactante está dada por una falla en la coordinación entre el esfuerzo (aumento de la presión intraabdominal) y la relajación de los músculos del piso pélvico, lo que se manifiesta con llanto, gritos, pujo o esfuerzo y enrojecimiento facial durante varios minutos en un lactante que intenta hacer deposiciones, las cuales deben ser blandas. NO están indicados los supositorios ni otros estímulos rectales que pueden ser causa de fisuras anales como tampoco el uso de laxantes.

La regurgitación es tal vez el trastorno funcional más frecuente, usualmente son en escasa cantidad, de contenido gástrico y no comprometen el estado general ni la ganancia de peso. No requiere tratamiento farmacológico, basta con medidas generales de postura y tranquilizar a los padres.

La decisión de consultar al médico depende por lo tanto del grado de preocupación de los padres, por lo tanto, dicha consulta no debe ser enfocada solo en los síntomas de los niños sino también en los temores de la familia.
Después de realizar una valoración adecuada del problema donde se descarten otros diagnósticos, el objetivo principal debe ser informar y tranquilizar a la familia.